Susana Yefi Relmann (La_Pachamama) : Es chilena, nacida un 21 de julio, cuando ya el otoño pasó desnudando a los árboles, y las lluvias abundan y el sol de vez en cuando entibia la húmeda tierra. Forma parte de los 150.000 habitantes de la ciudad de Osorno, Décima Región de Los Lagos. Ama la vida del campo, y de esas vivencias brotan sus cuentos. Lean con atención a esta joven escritora, pues ya escucharemos hablar más de ella.

Juan Duro

Se cuenta, que hace muchos años atrás, cuando a la señora Juanita le daba con decir que las gallinas meaban; andaba por esos campos don Rupe, achacado por un supuesto mal que le habían tirado.

Don Rupe, consultando por aquí y por allá a sus conocidos, sobre alguna machi que le ayudara a curar su mal, la doña Juanita le recomendó a una que vivía por los Pellines.  Este era un sector que quedaba como a día y medio de viaje, claro que en esos años a caballo no más se viajaba.

Don Ruperto tenía su pinta, andaba siempre vestido con su típico traje de huaso...¡bien cacharpeado!... Había dejado a la vieja a cargo del campo, y a cargo de los ochos cabros chicos que ya tenían.

Cansado llegó al campo de la machi. Unos perros negros salieron a recibirlo, ¡cómo le ladraban Dios Santo!...¡Váyanse condena'os!... Les gritaba don Rupe.

De una vieja mediagua salió una mujer huesuda, con una mirada que espantaba hasta el mismo diablo, pero don Rupe era de esos huasos agalla'os, y fue sin titubeos a saludarla.

La machi le tomó la mano y lo examinó...

- ¡Uf!...Usté' ta'pal gato iñor -

No le encontró nada bueno al pobre hombre.

Diagnóstico : mal de ojo.

- Esto, de la pura envidia que le tienen, acotaba.

- ¡Ya! - dispuso la anciana - juntémonos el próximo viernes, entre oscuro y claro, y me trae una gallina negra.

Y así, de vuelta a su hogar y abrazando a su patrona , como le decía cariñosamente a su esposa, y un grupo de chiquillos colgados a su cuello, le recibían con alegría.

El día había llegado, y con la gallina negra en un saco, saltó de su bien parado caballo.

La machi lo estaba esperando. Partieron ambos al monte;  la vieja con un garrote de luma en la mano y don Rupe que la miraba de reojo asustado y medio arrepentido de haber vuelto.

Fue cosa de llegar al monte, y la vieja, con una destreza increíble saltaba y gritaba :

¡Muere maldito condena'o!... y garrotazos al aire iban y venían.

¡Oiga pue! - gritaba la anciana - ¡Ayúdeme, es Juan Duro, hay que matarlo a palos !

Don Ruperto, que no entendía nada, comenzó de igual manera a dar combos en el aire, y la viejecita seguía brincando, y dando garrotazos al pobre Juan Duro...

Después de varios minutos, y ya la mujer exhausta, y mirando victoriosa a don Rupe, prosiguió :

- Ganamos, ya está cura'o, me da la gallina y quedamos arregla'os.

Don Ruperto mudo, con ganas de estar en casa, y sintiéndose entre confundido y avergonzado, fue metiendo la mano al saco para agarrar a la gallina que estaba toda mojada.

- ¡Por la chita!...con el viaje la pobre está toda deshidratá...

La machi, de un zarpazo agarró a la pobre gallina y se la llevó al corral.

- Hombre viejo - refunfuñó - ¿Nadie le habrá dicho que las gallinas mean ?

                                                                                                                                     lee en francés

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